Mostrando entradas con la etiqueta Técnica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Técnica. Mostrar todas las entradas

24 mayo 2011

Jugando a crear...

 
 



“La creación de algo nuevo no se logra con el intelecto, sino
por el instinto lúdico que actúa desde una necesidad interior. La
mente creativa juega con los objetos que ama”.
(Carl Gustav Jung)

 
 

16 marzo 2011

Sueño de primavera...






Sé que la imagen que hoy os muestro no es una gran imagen para muchos de vosotros, es más no sé si veréis algo en ella. Se trata de una de esas imágenes que haces porque la ves o sientes así, una imagen sin ninguna técnica especial ni ningún fundamento compositivo. Pero..., es la imagen que has visto, tu visión personal de esa realidad, tu particular búsqueda de lo menos evidente, de lo menos convencional. Tan sólo os puedo decir que, para mí, la técnica es tan sólo la herramienta que me ayuda a plasmar lo que veo pero, hay veces en las que lo que veo lo es todo y, es entonces, cuando me olvido de la técnica y me dejo llevar por lo que ese instante me transmite, intentando fotografiar más con el corazón que con la mente...


Sueño de primavera...


Saludos!




13 julio 2010

Sensaciones analógicas...


Una de las cosas que ayudan a desarrollar nuestra creatividad es intentar, de vez en cuando, experimentar y hacer cosas diferentes a lo que habitualmente hacemos. Uno de los últimos "experimentos" que se me ocurrió probar fue  intentar no revisar las imágenes en la pantalla de mi cámara cada vez que hacía alguna foto. La idea era recordar cómo solíamos fotografiar cuando usábamos nuestras viejas cámaras analógicas en lugar de las actuales cámaras digitales, sin esa pantallita LCD que tan útil nos es hoy en día y que nos confirma, a través del histograma, si la imagen está bien expuesta o no.

Para ello, antes de salir de casa lo primero que hice fue desactivar la pantalla LCD de la cámara para evitar que apareciese la foto de forma automática cada vez que disparaba el obturador. El resto "sólo" consistió en tratar de controlarme y no pulsar el "play" de mi cámara para ver ninguna foto. El experimento, a simple vista, quizás os pueda parecer una tontería pero os aseguro de que no es nada sencillo controlar el impulso de revisar nuestras fotos en la pantalla.

Tenía claro que el modo de trabajar tenía que ser el mismo. Ahora bien, es necesario que conozcamos lo mejor posible el comportamiento de nuestra cámara y saber cómo tenemos que realizar la medición para que la exposición sea la correcta. Aún así, todo el tiempo tuve la sensación de que tenía que afinar al máximo la medición para asegurarme de que todas las fotos salieran bien.

Una vez en casa, pude comprobar que casi todas las fotos estaban correctamente expuestas, aunque tampoco debía de extrañarme pues había utilizado mi técnica habitual. Tan sólo en dos o tres imágenes hubiera podido apurar un poco más el histograma y sacarle algo más de información, pero estaban bien expuestas.

Y es que, con las cámaras digitales, hemos perdido un poco esas sensaciones que teníamos con las viejas cámaras analógicas, sobre todo aquella incertidumbre que nos quedaba, mientras esperábamos a que nos mandaran las diapos, de si nos habían salido bien o no las diapos. Ahora tan sólo es cuestión de darle al botoncito y tenemos la foto en pantalla con toda clase de información.

Este pequeño experimento que me propuse me vino muy bien para recordar todo eso y para darme cuenta de lo mucho que dependemos de esa pantallita, pues se ha convertido en una herramienta indispensable (sobre todo el histograma) sin la que casi no sabríamos fotografiar hoy en día. Desde luego, se me hizo muy raro no poder revisar las imágenes cada vez que disparaba.

En fin, si un día de estos estáis aburridos, os recomiendo que hagáis la prueba. Ya me contaréis...

Saludos!

 

27 mayo 2010

Texturas...



Desde pequeños, exploramos el mundo a través de las texturas, acariciándolas, sintiéndolas, identificándolas. Gracias a ellas, vamos estimulando nuestro sentido del tacto y vamos experimentando sensaciones nuevas, a la vez que vamos construyendo nuestro aprendizaje.
 
Con la fotografía redescubrimos el mundo de las texturas y, poco a poco, aprendemos a diferenciar las más relevantes, las que nos evocan alguna sensación o, incluso, las que estimulan nuestro sentido del tacto. Las texturas son, sin duda, una fuente de inspiración y creatividad para los fotógrafos que buscamos imágenes un poco más personales y creativas.

Este fin de semana tendrá lugar el Taller de Fotografía Creativa y una de las cosas con las que trabajaremos serán, precisamente, las texturas. Así que, os subo esta imagen para que vayáis calentando motores y os vayáis inspirando...

Saludos!
 
 
 

06 mayo 2010

Más allá de lo obvio...


Hoy os propongo un pequeño debate... Si tuviérais que elegir, ¿qué prefiririáis, una imagen con mucha calidad y técnicamente perfecta o una imagen tal vez con menos calidad pero sí más sugerente y creativa?

Como podréis adivinar, mi elección está bastante clara pero me gustaría saber qué opináis vosotros...

Saludos!






25 marzo 2010

¿Están vuestras fotos a salvo?



Si, con el tiempo, vuestro archivo ha ido engordando y ya contáis con un volumen importante de imágenes o, simplemente, consideráis que vuestras imágenes tienen algún valor para vosotros, quizás sea el momento de ir pensando en hacer un Backup o copia de seguridad de todas vuestras fotos.

Seguramente tendréis vuestras imágenes guardadas en algún disco duro o, incluso, tendréis alguna copia en DVD. Pero, ¿habéis pensado alguna vez si vuestras imágenes están realmente a salvo? He pensado que quizás sería interesante hablaros un poco sobre este tema para que lo meditéis y toméis las precauciones que creáis convenientes.

Antes, en la época "analógica", solíamos guardar cuidadosamente nuestros negativos o diapositivas para que estuvieran a salvo de la humedad o de las partículas de polvo, pues eran nuestro único "original" y si las perdíamos lo habíamos perdido todo. Hoy en día, con la fotografía digital, nuestros originales son los archivos que vamos descargando de nuestra cámara, lo cual es una ventaja porque podemos hacer varias copias del mismo original en diferentes soportes. Si, además, tenemos en cuenta de que los soportes actuales (discos duros, dvd's, etc.) son bastante más económicos que hace unos años, estaréis de acuerdo conmigo de que no hay excusa para no tener una o varias copias de vuestras imágenes. Pero... ¿qué sistema o soporte es el más conveniente?

En realidad no hay ningún soporte 100% seguro, al menos al alcance de nuestros bolsillos, pero sí que podemos tomar una serie de precauciones a la hora de realizar nuestro backup.

La primera recomendación que os propondría es que realicéis más de una copia de vuestras imágenes, pues siempre cabe la posibilidad de que nuestra copia de seguridad falle y perdáis todas vuestras fotos.

La siguiente recomendación sería elegir bien el soporte sobre el que realizaremos nuestro backup y no escatimar a la hora de elegir marcas de reconocido prestigio y, por tanto, de mayor fiabilidad.

Los soportes ópticos (DVD, etc.) son el sistema más popular y económico aunque, posiblemente, sea el menos fiable ya que son extremadamente delicados y muy poco duraderos. Si váis a utilizar este tipo de soporte, os recomiendo que los grabéis a una velocidad tan lenta como os sea posible y que los uséis lo menos posible, sólo así conseguiréis que os duren más tiempo. 

En cuanto a los discos duros, suelen ser los soportes más utilizados para guardar toda clase de datos y, quizás, los más recomendables para guardar nuestras fotos dada su gran capacidad y rapidez a la hora de volcar nuestros archivos. Aunque son bastante fiables, no son 100% seguros y pueden sufrir pérdidas de datos o, incluso, pasar a mejor vida.

En cuanto a su capacidad, los elegiremos en función del volumen de nuestro archivo o de la cantidad de fotos que hagamos. En la actualidad podemos encontrar discos que van desde 160 gigabytes (Gb) hasta los 2 terabytes (Tb). También tendremos que elegir entre un disco duro interno SATA (instalado dentro del ordenador como secundario o esclavo) o un disco duro externo USB.

Si trabajáis a menudo con vuestras imágenes quizás sí os interese tener una copia de nuestros archivos en un disco duro interno por su comodidad y rápidez a la hora de leer los datos (SATA es más rápido que USB). El problema es que, al estar instalado en el ordenador, está siempre funcionando y estará más expuesto a una sobretensión eléctrica o a la pérdida de datos por virus u otras causas. De ahí que siempre debamos tener otra copia en un disco duro externo USB que sólo utilizaríamos en caso de que fuera necesario.  

Por último, comentaros que hay otras soluciones mucho más profesionales para nuestro backup, como por ejemplo los RAID, pero suelen ser muy costosos y sólo se justificarían sí fuésemos profesionales o nuestro archivo tuviera un gran valor.

Conclusión

La mayoría de las veces no solemos hacer copias de seguridad por comodidad o porque pensamos que a nuestro archivo no le ocurrirá nada.  Sin embargo, nuestro archivo no sólo está expuesto a una pérdida accidental de datos (por cualquier fallo de alguna unidad o error humano), sino también a otros tipos de "desastres" como, por ejemplo, un robo, un incendio...  

Es por ello, por lo que os recomendaría tener, como mínimo, dos copias de seguridad que debéis ir actualizando de forma periódica. Pero si de verdad queréis estar tranquilos, lo ideal sería que una de esas copias o, mejor aún, una tercera copia la tuviérais en un sitio distinto, a ser posible en otro domicilio.

Para terminar, deciros que debéis valorar todo el trabajo y sacrificio que hay detrás de vuestras imágenes. Sólo así seréis conscientes del valor que tiene para vosotros y adoptaréis las precauciones necesarias para no lamentar posibles "desastres".

Saludos!



16 octubre 2009

Ver en blanco y negro...





Ausencia de color, danza de texturas, formas y volúmenes... Hay instantes en la naturaleza que nacen en blanco y negro. Imágenes que, nada más reconocerlas, sabemos que sólo pueden llegar a transmitir su fuerza mediante la total ausencia del color.

Ver en blanco y negro es mirar el mundo de otra manera. Es mirar a tu alrededor ignorando los colores y tratar de ir descubriendo todas esas formas, líneas, texturas y sombras que tienen fuerza por sí mismas.

Sin embargo, no es fácil ver en blanco y negro. Nuestro sistema de visión hace que sólo podamos ver en color, de ahí que muchas veces nos resulte tan difícil visualizar o imaginar una escena en blanco y negro.  

Por esa razón, es por lo que normalmente sólo pensamos en el blanco y negro cuando tenemos una imagen en color que no nos acaba de convencer. El blanco y negro suele ser, en esas situaciones, un recurso para transformar nuestra imagen en una imagen más atractiva e interesante.

Sin embargo, a mí siempre me ha gustado tomar esa decisión in situ, es decir, observar una escena y darme cuenta en ese mismo instante de que la imagen que tengo delante será en blanco y negro. Se trata de ir desarrollando nuestra capacidad de visualizar en blanco y negro y saber ver qué tonalidades nos darán los colores que observamos y si la escena tendrá suficiente fuerza para ser concebida en blanco y negro.

La imagen que os muestro la ví en blanco y negro desde el mismo momento en que la hice. Cuando encontré el riachuelo y estudié los elementos de la escena, ví que la imagen en color no me transmitía nada pues los colores eran pobres y sólo conseguían distraer la atención de lo que realmente me interesaba mostrar. Pensé que la escena tenía fuerza suficiente y que, si obviaba el color, las texturas de las rocas contrastarían con la suavidad del agua en movimiento y todo el conjunto tendría una rica gama tonal.

Buenas imágenes!