09 abril 2010

Sentir el paisaje...



Hay lugares en los que, por alguna razón, te sientes especialmente a gusto y donde tu alma parece encontrar un poco de paz y tranquilidad. Lugares que, en algún momento de tu vida, pasan a formar parte de tí y que son clave para entender la evolución de tu visión fotográfica. Son lugares que, por muchas veces que vuelves, siempre te parecen diferentes y descubres que puedes mirarlos con otros ojos, con otras miradas.

Normalmente no suelo encontrarme a muchos fotógrafos en mis salidas fotográficas pero, aquella tarde, mientras fotografiaba unas rocas, un fotógrafo se acercó a saludarme. Después de presentarse y de preguntarme si era de allí, me confesó que el lugar era bonito pero que no le veía muchas posibilidades. Según él, no era un lugar para sacar imágenes espectaculares como en otros sitios en los que había estado recientemente y que no tardó en enumerarme. Yo, intentando no perder la concentración en lo que estaba haciendo y tratando de restarle importancia al comentario, le comenté que quizás tenía razón, que no era tan espectacular como todos esos sitios en los que había estado, pero que era un lugar muy especial. Por supuesto era consciente de que no sabría a qué me refería con aquellas palabras, así que, tras algún que otro comentario de rigor, nos despedimos y yo seguí con lo que estaba haciendo.

Unos días después, mientras procesaba alguna de las imágenes que había hecho aquella tarde, me vino a la cabeza aquella conversación. Para aquel fotógrafo, lo más importante era llegar a casa con alguna imagen impactante en su tarjeta de memoria. Pero, curiosamente, hay otra clase de fotógrafos (entre los que siempre quiero incluirme) para los que lo más importante no es ir a un lugar idílico y conseguir una docena de imágenes impactantes, sino intentar transmitir aquello que nos ha emocionado de aquel paisaje. Y es que, cuando llevas tantos años mirando el paisaje a través de tu cámara, te das cuenta de que sientes el paisaje de una forma especial, te das cuenta de que hay una conexión emocional con el escenario en el que te encuentras en ese momento. Estoy convencido de que sólo podemos transmitir algo con nuestras imágenes si verdaderamente llegamos a sentir esa conexión.

Y sí, sí que era especial aquel lugar. Por suerte, era uno de aquellos lugares de los que os hablaba al principio, al menos para mí...

Saludos!


2 comentarios:

jose ramon dijo...

Probablemente si que hayan sitios mucho mas especiales y espectaculares que este que nos presentas, pero, humildemente, creo que este no se debe quedar atrás,...,estoy completamente de acuerdo con lo que dices, lo realmente especial es sentirte a gusto hayá donde estés,...,saludos maestro.

laconquista dijo...

A mi me parece un lugar unico,no hace falta recorrerse medio mundo para comprender que cada esfera contiene su propio contenido de belleza sea mas impresionante o menos,lo que cuenta es la capacidad de entender y asimilar con los sentidos que tras cada representacion de un fondo se emiten emociones y momentos unicos que hay que saber sacarle el maximo partido.Ah!a la mariposa le he puesto nombre,se llama Pamela y es realmente preciosa...

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Francisco Catalá - Photography © 2009.