30 noviembre 2009

Tiempo de setas...





Os dejo esta seta que fotografié después de las lluvias de septiembre en Vall de Laguart. Este año el otoño ha sido bastante atípico, con esas temperaturas tan altas y sin nada de lluvias, lo que ha hecho que la temporada de setas se retrase bastante.

Para realizar esta imagen, opté por invertir la barra de mi trípode para que la cámara quedara boca abajo, a ras de suelo, entre las patas del trípode, y así conseguir un plano totalmente perpendicular a la seta. A ver si os gusta...

Saludos!


26 noviembre 2009

A contracorriente...




Aquella tarde, después de varios días sin parar de llover, me acerqué al parque natural de la Marjal Pego-Oliva. Tenía pensado ir a una localización que tenía controlada para hacer las últimas luces, pero al llegar allí me encontré con que las abundantes lluvias de finales de septiembre habían inundado por completo la marjal y todos sus accesos. La única alternativa era intentar aparcar en cualquier sitio y hacer algo por allí cerca.

Después de parar a mirar en un par de sitios, aparqué en la entrada de un camino junto a la carretera. El cielo estaba muy limpio después de las lluvias del día anterior, por lo que quizás las luces del atardecer podían depararme alguna sorpresa.

Efectivamente, a medida que la tarde iba tocando a su fin, las luces empezaron a ponerse interesantes. La ausencia de nubes hizo que enseguida descartara fotografiar las luces por donde iba a ponerse el sol, pues carecía de interés. Así pues, mi única esperanza era que las luces del atardecer se reflejaran justo detrás de mí y adornaran aquellos reflejos tan bonitos que había visto.

Crucé la carretera. A unos pocos metros, encontré un pequeño rellano donde podía colocar el trípode cómodamente y desde donde controlaba toda la escena. Mientras montaba el angular en la cámara, me giré hacia el lugar donde había aparcado mi coche y ví como varios coches habían parado allí. De repente, aparecieron varios improvisados fotógrafos que pusieron a fotografiar el atardecer. Parece que al verme allí con la cámara y el trípode y pensaron que allí había algo interesante.

Lo divertido fue que, mientras fotografiaban sus respectivos atardeceres, ví cómo me miraban de reojo como preguntándose qué puñetas estaba fotografiando yo al otro lado de la carretera, mirando hacia el lado contrario. Con sus risas parecían insinuarme que el espectáculo estaba delante de ellos y no donde yo había plantado mi trípode.

Evidentemente, no se habían percatado de que el verdadero espectáculo estaba a punto de empezar justo hacia donde apuntaba mi cámara pues, instantes después de esconderse el sol, la luz reflejada del atardecer empezó a teñir de bellas tonalidades aquel magnífico escenario, regalando a mis sentidos unos instantes únicos e inolvidables...

Y es que, a veces, me gusta ir a contracorriente, mirar hacia donde los demás no miran...

Buen fin de semana!


23 noviembre 2009

Bajamar...




Aquí en el Mediterráneo no tenemos las mareas tan espectaculares como las que se producen en la costa atlántica o cantábrica. Allí las mareas son producidas por las fuerzas gravitacionales que ejercen el sol y la luna. Aquí, en cambio, las mareas son producidas por las variaciones de la presión atmosférica.

Para que os hagáis una idea, la presión atmostérica normal en el Mediterráneo suele ser de 1013 hectopascales pero puede llegar a alcanzar los 1040 hectopascales cuando se produce la entrada de unas altas presiones. Cuando eso ocurre, el nivel del mar se ve afectado por esa variación barométrica y suele bajar o subir 1 centímetro por cada hectopascal que aumenta o disminuye.

Así pues, para realizar imágenes como la que hoy os muestro, no tenemos más que esperar la llegada de algún anticiclón que produzca la bajada del nivel del mar y buscar una localización interesante.

La roca de la imagen me llamó poderosamente la atención, con esos colores tan atractivos que daban un colorido interesante a la imagen. Elegí un diafragma muy cerrado y una velocidad lo suficientemente lenta para que el agua se difuminase y dejara a ese fondo marino casi a descubierto. Por último, quise esperar a que los últimos rayos de sol iluminaran la punta del cabo para añadir un poco más de interés a la escena.  

Saludos!


17 noviembre 2009

Noche mediterránea...




Cae la noche, termina la jornada fotográfica. Es hora de irse a casa, descargar las tarjetas, repasar las fotos y asimilar los instantes que has vivido. Sin embargo, es pronto todavía y piensas que la tarde aún puede dar de sí.

Mientras las últimas luces de la tarde acarician la luna que se asoma tímidamente sobre las montañas, la ciudad empieza a llenarse de luces y de vida... Mar y montaña, colores de una noche mediterránea...


Saludos!

11 noviembre 2009

Instantes mágicos...




A simple vista la decisión era sencilla: mar o montaña. El día había amanecido con fuertes rachas de viento que prometían un cielo interesante para el atardecer y quizás, con un poco de suerte, unas buenas luces. Sin embargo, no me resultaba fácil decidirme. De hecho, hacía tiempo que no lo veía tan poco claro.

El atardecer en la montaña tenía toda la pinta de ser espectacular pero, no sé porqué, me llamaba más ir al mar. Sabía que me arriesgaba a irme a casa sin ninguna imagen interesante pero también sabía que, si tenía la suerte de tener una buena luz, allí podría sacarle mucho más partido. Así que, tras meditarlo bastante, decido arriesgar. Cogí los bártulos y me dirigí a una de mis calas preferidas. Como llegué con tiempo suficiente, me puse a hacer fotos mientras recorría las rocas de la cala y estudiaba cual sería la mejor ubicación para más tarde.

Las luces cada vez prometían más y el mar estaba en su punto: ni muy tranquilo ni pasadito. En pocos minutos, las nubes empezaron a teñirse de rojo por lo que decidí que era el momento de cambiar de ubicación y esperar las luces en otro punto de la cala hacia donde se dirigían las nubes a toda velocidad.

Una vez allí, estudié varios encuadres e hice un par de tomas para ver cómo quedaban. Sin embargo las nubes rojas, que se movían muy rápidas hacia el encuadre que tenía preparado, todavía no lo alcanzaban. Tenía que esperar a que llegaran o cambiar de encuadre. Al final, mi intuición me hizo cambiar de encuadre, pues tenía la sensación de que aquellos colores podían esfumarse antes de llegar al encuadre que había elegido. Así pues, sin pensarlo dos veces, cambié el encuadre hacia esas nubes con el objetivo de intentar captar ese instante que quizás se iba a desvanecer en pocos segundos. Y así fue, el tiempo justo de hacer dos tomas y la luz que iluminaba las nubes se desvaneció por completo, dejando todo el paisaje con una luz fría y tétrica. El espectáculo había terminado.

Y éste fue, quizás, el mejor instante que me llevé conmigo. Una imagen de un instante que se esfumó en pocos segundos pero que quiso que mi cámara y mi retina captaran. Así son los instantes mágicos, instantes fugaces, efímeros...

Buenas luces!


08 noviembre 2009

Juegos de luz...




Esta mañana, después de fotografiar las primeras luces del día, he estado "jugando" con la luz y el agua, haciendo que ésta dibujara formas imposibles al encontrarse con las rocas, intentando congelar un instante que hacía tiempo tenía en mente. Porque fotografiar es jugar, jugar con la luz, con los colores, con el agua, con su movimiento... Las reglas del juego:  un encuadre, una velocidad adecuada y a jugar.

Saludos!


03 noviembre 2009

La fuerza del mar...




Siempre que voy al mar a fotografiar, me doy cuenta de lo afortunado que soy de haber nacido junto a él y de tenerlo tan cerca. Desde pequeño, he sentido una gran atracción por el mar y me resulta casi imposible no visitarlo con frecuencia. Necesito verlo, sentirlo, saber que sigue ahí, acariciando las rocas a las que suelo ir, dando forma al paisaje que tanto admiro y tanto echo de menos cuando cuando estoy lejos... Y su luz, la luz mediterránea reflejándose en él, dándole a sus texturas esas tonalidades tan bellas que a veces regala a mis sentidos...

Quizás por esa razón el mar es, para mí, una fuente inagotable de inspiración. Unas veces se muestra dócil, sedoso y me desvela sus más escondidos secretos. Otras veces, me enseña su verdadera naturaleza, su fuerza, su poder...

Aquella tarde veníamos de pasar todo el día en la montaña. Íbamos de vuelta a casa cuando, de repente, sentí el impulso de desviarme de nuestro trayecto y conducir el coche hacia unas rocas que tenía localizadas junto al mar. Era tarde y las últimas luces ya se adivinaban en el horizonte, por lo que no tenía mucho tiempo. Nada más bajar del coche, su aroma y el sonido estremecedor de las olas golpeando las rocas fueron su bienvenida. 
 
Tal y como había imaginado, las últimas luces empezaron a teñir lentamente el cielo de hermosos tonos cálidos. Busqué una composición atractiva e intenté capturar la fuerza del agua junto a los reflejos cálidos del atardecer. Una velocidad de obturación lenta y la ola adecuada hicieron el resto. Fueron apenas unos minutos, unas pocas fotos. Una vez más, el mar me regalaba su hermoso espectáculo...

Saludos!



 

01 noviembre 2009

Nuevas galerías de surf!




Después de algún tiempo sin actualizar las galerías de mi web, empiezo con dos nuevas galerías de surf en las que podréis ver una selección de los meses de Septiembre y Octubre. Podéis verlas entrando en mi web o pinchando aquí. Espero que os gusten.

Mientras tanto, os dejo una imagen de mi amigo Kike en una de las últimas sesiones. Para Kike, el surf es una forma de vida, una filosofía, le sale del alma...

Saludos y buenas olas!
 

Francisco Catalá - Photography © 2009.